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martes, 21 de mayo de 2013
domingo, 19 de mayo de 2013
domingo, 12 de mayo de 2013
miércoles, 1 de mayo de 2013
* 1 de MAYO en Peña LARA *
Y por fin, el 1 de MAYO amaneció radiante.
Un deslumbrante sol, desde lo alto de la cúpula azul del cielo, derramaba sus rayos paternales sobre el valle. De este modo se unía participando de la alegría y felicidad de las criaturas terrestres.
A las 12 del mediodía, toda la Gente Menuda del Valle de Lara se encontraba ya congregada en el claro del Bosque de Robles. Como vivían muy distanciados unos de otros, las "Fiestas de la Rosalía" eran una ocasión excelente para reencontrarse con los viejos amigos y para entablar nuevas amistades.
Sin embargo, Citerea ese año no tenía interés alguno en conocer a nadie nuevo. Encandilada como estaba con su primo Taeton no dejaba de mirarle ni un momento, aunque fuese de reojo para que nadie se diese cuenta. ¡Uf! ¡Se sentía tan feliz!!!... Cuándo después de la comida campestre, con postre de trufas, se fueron a descansar al píe de un viejo roble, Citerea miró al cielo e imaginó que ella y Taeton se montaban en una algodonosa y simpática nube que les transportaba a tierras lejanas.
Así tranquilamente se quedó sumida en sus dulces sueños.
Cuándo se despertó, el astro rey se retiraba ya a descansar después de un día feliz y entretenido.
Tan pronto como el último rayo de sol desapareció - como un brillante punto de luz verde - en el horizonte, todos los gusanos de luz, cientos y miles de ellos repartidos entre los troncos y ramas de los árboles, encendieron sus luces iluminando a todos los congregados con sus rutilantes destellos verdes y dorados.
Las llamas de las numerosas HOGUERAS formaban tres CÍRCULOS concéntricos sobre el claro del bosque. La orquesta "Kri - Kri" con un potente redoble de tambor, seguido del alegre sonido de sus instrumentos de metal, dio la señal para que empezase el baile. En ese momento, como tocados por un mágico resorte, parejas y más parejas de danzarines se pusieron a bailar. Como en sueños, Citerea, se sintió agarrada a la mano de Taeton que tiraba de ella en dirección al centro del círculo situado en la explanada.
Toda la noche pasó como en un sueño. No se cansaba de bailar y bailar con Taeton mientras contemplaba embelesada la carita de su primo con sus rebeldes rizos rubios cayéndole sobre la frente y su amplia sonrisa que dejaba ver sus blancos dientes perfectamente alineados. Citerea vivía cada momento como si fuese el último de su vida. Aunque todavía muy joven, sabía por experiencia que "nunca una situación se repite dos veces".
Irremediablemente todo CAMBÍA. Nunca nada es "absolutamente igual".
Así que decidió aprovechar el momento y poner todos sus siete sentidos al máximo de actividad para que siempre, siempre, en el futuro, pasara lo que pasara, siempre guardase en lo más profundo de su corazón "el más vívido recuerdo de aquellos felices e irrepetibles momentos".
Ya era muy tarde cuándo toda la familia se dispuso a regresar a casa montados en un carrito del que tiraban unas simpáticas Libélulas que gentilmente se ofrecieron a llevarlos ya que todas ellas eran un grupo de hermanas que vivían precisamente en la charca de agua que se formaba muy cerca de la vivienda de los padres de Citerea.
Se acomodaron todos en los asientos del carruaje y las Hermanas Libélulas emprendieron su grácil vuelo. Apoyando Citerea su sien contra el hombro de Taeton empezaron a surcar el espacio y juntos volaron por encima de las copas de los árboles hasta aterrizar justo delante de la puerta de su casa.
El grupo se disolvió despidiéndose cordialmente unos de otros y deseándose mutuamente
"Buenas Noches". - ¡Ah! ¡Otra vez en casa! - suspiró Citerea. Despidiéndose con un beso de su familia, Citerea se fue a su habitación.
No hubiera deseado quedarse dormida aquella noche para seguir "rumiando todas su felicidad" pero el travieso dios "Morfeo" la venció sumiéndola en un plácido sueño reparador que bien necesitaba.
Un deslumbrante sol, desde lo alto de la cúpula azul del cielo, derramaba sus rayos paternales sobre el valle. De este modo se unía participando de la alegría y felicidad de las criaturas terrestres.
A las 12 del mediodía, toda la Gente Menuda del Valle de Lara se encontraba ya congregada en el claro del Bosque de Robles. Como vivían muy distanciados unos de otros, las "Fiestas de la Rosalía" eran una ocasión excelente para reencontrarse con los viejos amigos y para entablar nuevas amistades.
Sin embargo, Citerea ese año no tenía interés alguno en conocer a nadie nuevo. Encandilada como estaba con su primo Taeton no dejaba de mirarle ni un momento, aunque fuese de reojo para que nadie se diese cuenta. ¡Uf! ¡Se sentía tan feliz!!!... Cuándo después de la comida campestre, con postre de trufas, se fueron a descansar al píe de un viejo roble, Citerea miró al cielo e imaginó que ella y Taeton se montaban en una algodonosa y simpática nube que les transportaba a tierras lejanas.
Así tranquilamente se quedó sumida en sus dulces sueños.
Cuándo se despertó, el astro rey se retiraba ya a descansar después de un día feliz y entretenido.
Tan pronto como el último rayo de sol desapareció - como un brillante punto de luz verde - en el horizonte, todos los gusanos de luz, cientos y miles de ellos repartidos entre los troncos y ramas de los árboles, encendieron sus luces iluminando a todos los congregados con sus rutilantes destellos verdes y dorados.
Las llamas de las numerosas HOGUERAS formaban tres CÍRCULOS concéntricos sobre el claro del bosque. La orquesta "Kri - Kri" con un potente redoble de tambor, seguido del alegre sonido de sus instrumentos de metal, dio la señal para que empezase el baile. En ese momento, como tocados por un mágico resorte, parejas y más parejas de danzarines se pusieron a bailar. Como en sueños, Citerea, se sintió agarrada a la mano de Taeton que tiraba de ella en dirección al centro del círculo situado en la explanada.
Toda la noche pasó como en un sueño. No se cansaba de bailar y bailar con Taeton mientras contemplaba embelesada la carita de su primo con sus rebeldes rizos rubios cayéndole sobre la frente y su amplia sonrisa que dejaba ver sus blancos dientes perfectamente alineados. Citerea vivía cada momento como si fuese el último de su vida. Aunque todavía muy joven, sabía por experiencia que "nunca una situación se repite dos veces".
Irremediablemente todo CAMBÍA. Nunca nada es "absolutamente igual".
Así que decidió aprovechar el momento y poner todos sus siete sentidos al máximo de actividad para que siempre, siempre, en el futuro, pasara lo que pasara, siempre guardase en lo más profundo de su corazón "el más vívido recuerdo de aquellos felices e irrepetibles momentos".
Ya era muy tarde cuándo toda la familia se dispuso a regresar a casa montados en un carrito del que tiraban unas simpáticas Libélulas que gentilmente se ofrecieron a llevarlos ya que todas ellas eran un grupo de hermanas que vivían precisamente en la charca de agua que se formaba muy cerca de la vivienda de los padres de Citerea.
Se acomodaron todos en los asientos del carruaje y las Hermanas Libélulas emprendieron su grácil vuelo. Apoyando Citerea su sien contra el hombro de Taeton empezaron a surcar el espacio y juntos volaron por encima de las copas de los árboles hasta aterrizar justo delante de la puerta de su casa.
El grupo se disolvió despidiéndose cordialmente unos de otros y deseándose mutuamente
"Buenas Noches". - ¡Ah! ¡Otra vez en casa! - suspiró Citerea. Despidiéndose con un beso de su familia, Citerea se fue a su habitación.
No hubiera deseado quedarse dormida aquella noche para seguir "rumiando todas su felicidad" pero el travieso dios "Morfeo" la venció sumiéndola en un plácido sueño reparador que bien necesitaba.
miércoles, 24 de abril de 2013
martes, 23 de abril de 2013
domingo, 21 de abril de 2013
* CONSTELACIÓN de TAURO *
TAURO ( 21 Abril * 20 Mayo)
SIGNO de TIERRA junto
con Virgo y Capricornio.
Estos Signos Zodiacales son PRÁCTICOS, atrevidos y responsables,
conservadores y sensuales. Aman el bienestar
material y poseen buenos poderes de recuperación. Negativamente, pueden ser tediosos y
demasiado materialistas.
SIGNO FIJO junto con Leo, Escorpio y Acuario.
Los signos fijos son DETERMINADOS, capaces de concentración,
estables, decididos, acumulativos y dignos. Sus mentes son PENETRANTES y su MEMORIA EXCELENTE.
Logran resultados lenta pero
progresivamente. Negativamente, pueden ser OBSTINADOS, egoístas y tender a
AFERRARSE demasiado a sus
propios puntos de vista, a las personas y a las cosas. Son muy CELOSOS.
ANATOMIA: garganta - cuello - oídos - cuerdas vocales
- tiroides - lengua - amígdalas
PALABRA CLAVE: ESTABILIDAD
FRASE CLAVE: Yo
TENGO
Caracteres POSITIVOS: paciente
- hospitalario - digno de confianza - artístico y leal
Caracteres NEGATIVOS: lento - irascible - posesivo - avaricioso -
orgulloso
Cualidad interna o DESTINO: LA OBEDIENCIA
El
PLANETA REGENTE es VENUS
Palabra Clave: AFECTO
REPRESENTA: impulso social -
sentido de valores humanos y éticos
RIGE: El
ARTE - la cultura - la estética - las posesiones – amistades - BELLEZA.
- VENUS es LA DIOSA del
AMOR
y la sensualidad, no del “sexo”-
ANATOMIA: sentido del gusto - riñones - ovarios -
órganos sensitivos de la piel
Nº de la SUERTE : 2 y 7
COLOR: VERDE y FUCSIA
CRISTALES: Esmeralda - diamante - lapislázuli -
cuarzo rosa - ágata
METALES: Cobre y bronce
FLORES: Rosas - lirios - lilas - violeta -
geranio - jazmín - margarita
PLANTAS: Manzano - almendro - abedul - pino
- ciprés - sándalo... ***
sábado, 20 de abril de 2013
* Peña LARA * - capítulo III
Ella pegó tal respingo que se quedó pasmada
mirando a su madre como si fuese un ser de otro mundo. Apenas pudo balbucear: -
Sí mamá, ¿qué quieres que haga?.
- Necesito que me ayudes con "los
huevos de seda". Tenemos que ver que estén cómodos y cuidados ya que
pronto empezarán a salir de ellos las mariposas y hay que tener todo dispuesto
y preparado para la ocasión.
Precisamente, entre las muchas responsabilidades que tienen los
duendes, una de las más primordiales es "cuidar
de las flores y de los insectos". La fiesta del "Mayo"
estaba cerca y había que procurar que tanto las flores, como las mariposas, las
mariquitas, los ciempiés y los gusanos de luz estuviesen arreglados y
acicalados lo mejor posible para semejante ocasión.
Citerea se levantó y fue a mimar a los
frágiles huevos que habían puesto los gusanos de seda.
Más tarde, agarrando el cubo de madera que su papá había
hecho con la cáscara de una bellota, se acercó a la fuente para llenarlo de
agua. A continuación lleno la jofaina - hecha con una cáscara verde de
almendruco - y cogiendo un gran cepillo empezó a lavar el caparazón de los pequeños
escarabajos que lo tenían manchado de tierra. Dejó su quehacer cuándo ya los
últimos rayos del sol de la tarde desaparecían al poniente entre las crestas de
los picos de la Sierra de la Demanda.
Después de cenar un tazón de polen de abeja
mezclado con néctar de lilas, Citerea se fue a dormir.
Aquella
noche soñó que se encontraba con Taeton en una cueva cuyo suelo estaba
cubierto de una gruesa capa de hielo que relucía con todos los colores del Arco - Iris.
Del techo pendían picudas estalactitas de diversas
formas y tamaños, las cuáles, junto con
las transparentes estalagmitas que surgían hacía arriba del suelo, daban
a quién se hayase en la estancia la impresión de encontrarse dentro de
una Catedral GÓTICA de impresionante color,
tamaño y diseño.
Citerea notó que Taeton la daba la mano y
tirando de ella, empezaron a caminar juntos hacia un pasillo al fondo del cuál
a lo lejos, se vislumbraba una brillante Luz Blanca.
Poco a poco fueron acercándose a la luz.
Bajo sus píes notaba el frío de las baldosas de hielo transparente. Al final del corredor se encontraron con
una gran sala, en el centro de la cuál, y sobre una columna también de hielo,
había un Gran
Cáliz Verde Esmeralda. Del interior del cáliz salían destellos azules y
dorados.
Una voz dulce y profunda, surgida de no
se sabe donde, resonó en la sagrada estancia.
- Os encontráis delante del "Cáliz
de la Abundancia ".
Podéis pedir un deseo.
Taeton y Citerea se miraron uno a otro.
Miles de pensamientos pasaron por su cabeza en fracción de un segundo, sin
embargo ambos se vieron pronunciando al unísono:
- Amor y Felicidad por Todo y para Todos -
Acabadas de pronunciar estas palabras, del
interior del cáliz empezó a descender por sus bordes "una delicada lluvia de pequeños
corazones dorados". El líquido iba deslizándose lentamente
hacia abajo de la columna ... llegó al suelo ... y empezó a cubrirlo ...
Citerea y Taeton sentían como el líquido
les cubría los píes y suavemente ascendía por sus rodillas cubriéndolas. Cuándo
el líquido les llegó a la altura del corazón, ambos se miraron y sus labios se
acercaron ... En el momento en que los labios se tocaban ... ¡un fogonazo de LUZ!.
Citerea bruscamente se despertó y se
encontró durmiendo en su propia habitación.
Los primeros rayos de sol empezaban a
iluminar el cielo y la Dama ALBA adornada
de suaves tintes rosas y azules se coló
por la ventana, llenando la habitación de Citerea con su nacarado resplandor.
En el aire flotaban "chispitas doradas" que graciosamente se
balanceaban suavemente de un lado para otro.
Afuera golondrinas y vencejos se afanaban
ya - revoloteando con sus alegres trinos - de un lado para otro. Unos
suaves golpes en la puerta y la voz de mamá diciendo:
- ¡Buenos días!,
Citerea. ¿Dormiste bien?.
- ¡Sí, mamá! - respondió Citerea - mientras
saltaba de la cama y empezaba a vestirse.
Ese día, Citerea, se encargó de ayudar a su
amigita La Hormiga a arreglar su vivienda que había
quedado derrumbada en algunas estancias, debido a la nieve que había penetrado
por la puerta de entrada durante los
meses de invierno.
El día siguiente lo pasó lustrando cada una
de las botitas de su amigo El Cien-Píes.
Acabó rendida pero contenta de haber visto la cara de satisfacción de su amigo
una vez finalizado el trabajo.
Eran las primeras horas de la mañana del 23 de abril
cuándo - estando ella agachada, ocupada en retocar, en el jardín de la parte de
atrás de la casa, el color de unos lirios morados qué crecían allí junto a unas
fragantes azucenas blancas - su mamá saliendo por la puerta de la cocina gritó
alborozada:
- ¡Citerea! ¡Citerea! ven ... corre ... acaba de llegar TAETON! ....
martes, 16 de abril de 2013
domingo, 14 de abril de 2013
Capítulo II - TAETON visita PEÑA LARA ...
Con la
llegada de la PRIMAVERA
todo se había puesto en movimiento.
En casa de Citerea, al igual que en todas
las casas del valle, había una gran actividad.
Era el momento de abrir todas las ventanas
para que el todavía tímido sol primaveral entrase por ellas disipando las
sombras melancólicas del invierno. Todos participaban en la "limpieza general"
de todo.
Cortinas y visillos se descolgaban de lo
alto de la pared para ser lavados junto con las colchas y las sábanas. Luego se
tendían sobre la hierba del pequeño jardín para que el sol los secase y tostase
bien con el fin de evitar los graves enfriamientos que se originaban por vestir
o dormir con ropa húmeda.
Se quitaba el polvo de los muebles y se
limpiaban todos los cristales. Los hombres reparaban las averías ocasionadas
por el viento o por el hielo sobre la madera de los tejados, puertas, ventanas, el granero o la valla del jardín.
Al igual que cada año con la llegada de la
primavera, la "Gente
Menuda" ("Little
People" les llama la gente inglesa) se sentía feliz, eufórica y
con ganas de hacer muchas cosas pero
para Citerea además aquella primavera tenía además "algo especial".
Tres días antes "HALCÓN" había llegado al
valle, procedente de las Tierras del Norte.
Halcón era el mensajero encargado de traer
y llevar noticias entre los pobladores del Lago Enol y los del Valle de Lara.
Era algo así como un "cartero privado".
Esta vez, atado a una de sus patas, traía
un mensaje para la familia de Citerea.
Estaba escrito por tía ERIGONA
- hermana de su madre - que textualmente decía:
"Querida hermana Pentesilea. Este mensaje es para
informarte de la próxima visita que en breve os hará mi hijo TAETON. Ha crecido mucho en estos
últimos meses y se ha hecho un chico mayor. Me ha pedido permiso para iros a
visitar.
Está muy ilusionado con la idea
de conocer vuestro valle y al mismo tiempo pasar con vosotros el 1 de Mayo para celebrar las fiestas de "LA ROSALIA " que tan espléndidamente
preparáis. Es un chico inquieto e imaginativo pero con buen corazón. No os
causará problemas y os hará reír con sus ocurrencias y buen humor. Viaja a
lomos de su amigo Oso PÁRDO. Un abrazo y besos
de Erigona".
Cuándo en la sobremesa, la mamá de Citerea leyó en voz alta, para
toda la familia, el mensaje que la enviaba su hermana desde el País de los
Astyres, Citerea notó que el corazón la golpeaba fuertemente dentro
del pecho y que un inusitado calor enrojecía sus mejillas poniéndolas al rojo
vivo.
- ¡Que sensación más extraña! - pensó.
Menos mal que nadie la miraba a ella, entretenidos como estaban todos siguiendo
emocionados el contenido del mensaje.
Después de comer salió al jardín y, como
todas las tardes, se sentó al píe de su árbol favorito que hacía las veces de
su "confidente". Su papá le había plantado justo el día en que
había nacido Citerea así que ambos habían ido creciendo a la par como si
"hermanos gemelos" hubiesen sido.
Era su amigo El Almendro
que ya - como cada primavera - lucía con esplendor sus ramas cuajadas de
delicadas flores blancas cuál si cientos de
mariposas albinas se hubiesen posado todas a la vez sobre él para así
adornarlo.
- ¿Sabes, Hermano Almendro que viene mi
primo Taeton? - le susurró Citerea.
“Almendro” inclinó una de sus ramas sobre
el rostro de Citerea para así hacerla saber que la escuchaba atentamente.
- ¡Nunca nos
hemos visto!. ¿Cómo será? ....
La distancia que les separaba era casi de 400 kilómetros . El
viaje era arriesgado, ya fuese como hacían los astyres "a lomos de un
oso", ya fuese como hacían "la gente menuda" de su propio Valle
de Lara que, como medio de locomoción, utilizaban la gentil ayuda de las “Águilas Reales” que habitaban en las Covas-Rubias
situadas hacia el este.
El caso era que iba a llegar pronto y una
desconocida pero dulce emoción, mezcla de curiosidad y timidez, embargaba el
corazón de la pequeña Citerea. A Taetón solamente le había visto en fotos pero
siempre le había parecido guapo y simpático.
- ¿Cómo sería en la realidad? ... y ella,
¿le gustaría a él??? ... Quizás él ya tenía su chica favorita allí dónde él
vivía ? ...
Citerea por su parte tenía muchos amigos y
amigas con los que jugaba y hacía frecuentes excursiones por el campo. Había
sobre todo un chico que siempre hacía por estar a su lado. Se llamaba Albión. Solía regalarla ramitos de flores hechos con
amapolas, margaritas y malvas. Incluso una vez la había defendido de un chico
mayor que intentaba asustarla cerrándola el paso. Albión que lo vio, arreó una
patada con todas sus fuerzas al chico grande y agarrando a Citerea de la mano
salieron pitando en dirección contraria.
Tan ensimismada se encontraba Citerea en
sus divagaciones que ni siquiera escuchó los pasos de su mamá que se acercaba.
Así cuándo escuchó de repente la voz de su madre diciéndola:
- Citerea, ¿puedes venir a ayudarme?...
viernes, 12 de abril de 2013
* RELATOS de y para "La Gente Menuda" *
VISITA
PRIMAVERAL
a los duendes de La Peña de LARA
La primavera
había llegado hacía poco más de tres semanas.
Durante los crudos meses de invierno, CITEREA,
junto con su familia, había permanecido al cobijo dentro de su vivienda situada
al píe de la Antigua Fuente
que año tras año, desde hace muchos, regaba los viñedos y los campos de trigo
del valle enclavado a los píes de la majestuosa Peña
de Lara que - orgullosa de su pasado histórico - se erguía en medio de
los campos cuál fiero mástil de noble barco.
Muy atrás en el tiempo, el castillo de la Familia Lara , situado en la
cima, dominaba desde tan grandiosa atalaya toda la panorámica de las tierras
situadas a su alrededor.
Islotes
color carmesí - formados por miles de rojas amapolas - alegraban con sus
llamativos tonos el color dorado de las espigas de trigo.
En lo alto de una colina cercana, una vieja
ermita románica se alzaba cuál "extraña nave" que de un
momento a otro fuese a surcar las olas doradas de los campos de trigo a sus
píes.
Hasta hace pocos años, había estado bajo la
advocación de “Nuestra
Señora de las Viñas” pero la abuela de Citerea le había contado que a ella
- su propia abuela - le había referido que mil años atrás la construcción
original era un "NINFEO",
es decir, un lugar consagrado a las Ninfas, a la Naturaleza , al Sol y a la Luna.
Todavía perduraban restos
pétreos que confirmaban la antigua tradición.
Justo en el arco central de entrada al altar mayor podían verse dos
bajo-relieves en piedra.
En uno estaba tallada en letras la palabra "S-OL"
a ambos lados de una figura con un "halo
solar" alrededor de su cabeza.
En la otra piedra, se podía leer la palabra
"
LV-NA" tallada a ambos lados de una “figura
barbuda”.
En varias culturas del mundo - le había contado su abuela
materna - la LUNA está considerada una "divinidad
masculina" de ahí que a veces podía ser representada "con
barba".
En Peña Lara los meses de
invierno eran muy fríos.
El Viento Cierzo soplaba incansable y la nieve cubría los sufridos campos castellanos.
Rara era la noche que la “Dama Helada”
no hiciera su aparición.
Ningún ser viviente la había visto "cara
a cara".
Los más osados que lo intentaron, o aquellos que por
negligencia se habían casualmente encontrado con ella, habían pagado con su vida la experiencia.
¡Bella sí debía ser! no había más que ver
el iriscente brillo que dejaba sobre la tierra o los troncos helados pero su belleza era
letal; allí dónde ponía el píe o dirigía la mirada quedaba inerte.
Esto hacía que en el Valle de Lara las
actividades exteriores casi cesaban una vez pasadas las Fiestas del Solsticio de Invierno
que se celebraban alrededor del día 21 de Diciembre.
Celebraban el acontecimiento reuniéndose la
gente para compartir excelentes manjares y hacerse regalos para conmemorar el "Nacimiento
del Sol" que a
partir de esa fecha se mostraba por más horas en el cielo alargando diariamente
las horas diurnas.
Dado que la fecha del solsticio es la del
momento en que el sol pasa del signo zodiacal de Sagitario al de Capricornio
cuyo planeta regente es Saturno, los antiguos romanos honoraban a SATURNO - Padre de todos los dioses
- en unas alegres fiestas que se conocían como "Las Saturnales".
Pero aunque el sol empezaba a
"crecer", sus rayos eran todavía muy débiles y la mayoría de los días
no podía llegar a traspasar la gruesa cortina de nubes que le separaba
de la Tierra.
Seguía pues haciendo mucho frío en el
exterior y la gente permanecía ocupada en labores artesanales dentro de sus
propias casas esperando la llegada del Equinocio de PRIMAVERA, día del año - junto con
el correspondiente al Equinocio de Otoño - en que las horas "de día"
y "de noche" se igualan en duración... ... ...
martes, 2 de abril de 2013
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